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Unir el diseño industrial y la producción de maquinaria a medida, las claves del exito de Agfra, la empresa que dirige José Vicente Aguilar.

“La clave ha estado en trabajar a medida del cliente y sin intermediarios”, reconoce José Vicente Aguilar, socio y gerente de la empresa de maquinaria industrial Agfra. Parece sencillo, pero detrás de esta afirmación se esconde la transformación de una fábrica metalúrgica de Massanasa (Valencia), surgida en 1968, en un referente en la aplicaciones de la I+D al desarrollo de las pymes.

Todo empezó en 2003 cuando este ingeniero industrial y sus dos socios, José Manuel Pascual y Emilio Orta; tomaron las riendas de la empresa y la orientaron al suministro de maquinaria para automoción y energías renovables, además para el desarrollo de maquinaria para la mejora de procesos de producción.

“La cuestión ha sido vender conocimiento”, resume Aguilar. “La empresa plantea el proyecto, lo desarrolla y realiza el producto para su entrega. Todo en una”. Además, ha desarrollado distintos proyectos junto al Instituto Tecnológico de Óptica, Color e Imagen (AIDO) como el White Light Inspection Project, que permite el control del acabado de las piezas por medio de una tecnología de inspección 3D en línea mediante Luz blanca estructurada.

Competir con los grandes

Con 15 trabajadores en una fábrica de 1.200 metros cuadrados, ha conseguido multiplicar por cuatro su facturación en los últimos cinco años y desarrollar importantes proyectos para proveedores como Jaguar, Opel, Nissan y Ford.

También ha ganado distintos premios internacionales, además de ser un ejemplo de innovación del Consejo de Cámaras de Comercio de la Comunidad Valenciana y para las otras empresa de la asociación metalúrgica Femeval. Y todo produciendo desde Valencia.

“Lo que abarata nuestros costes no es el lugar donde fabricamos, sino que hayamos unido el trabajo de despacho de ingeniería a la propia producción”. Además, desde 2006 han internacionalizado la comercialización y esto ha permitido que un 20% de su facturación provenga de mercados como Alemania, Reino Unido, Argentina o India.

Internacionalización y más innovación

“Si todo el mundo lo ve todo negro, al final te terminan contagiando”, lamenta Aguilar. Sin embargo, reconoce que dispone de una buena cartera de pedidos para el primer semestre de 2012, especialmente en el Reino Unido, donde la automoción está empezando a tomar un nuevo impulso.

Aunque mantiene una línea de fabricación de componentes para energías renovables, lo que les permite llevar una gestión más al margen de los ciclos económicos es la producción plenamente adaptados a la necesidad especifica de cada cliente.

De todos modos, no es tajante al hablar ni se confía de cara al futuro, aunque una cosa sí tiene muy clara: “hay que seguir innovando”.

(Noticia publicada originalmente en Valencia Plaza, el 11 de enero de 2012)

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