Otro de los asuntos que fue abordado durante la mesa redonda organizada por Economía 3 y en la que participaron Emilio Orta, presidente del Clúster de Automoción de la Comunitat Valenciana (AVIA); Carmelo Anaya, gerente de la planta de Tenneco en Valencia; José Vicente Aguilar, director general de Agfra; y Domingo Ochoa, director general de Industrias Ochoa fueron las posibles amenazas –tecnológicas, financieras, laborales,…– a las que deberá enfrentarse el sector auxiliar de la automoción en un plazo de cuatro o cinco años.

Ante esta cuestión, Emilio Orta quiso dejar claro desde un principio que “venta y fabricación es igual a riesgo. Igual que ahora nos encontramos en un momento dulce, no hay que olvidar que venimos de una coyuntura en la que corrimos el riesgo de desaparecer”.

A su juicio, esta situación se ha producido porque se han dado todas las herramientas –lean manufacturing, las cinco eses, el kaizen o el Avia-Goal, entre otras–, que han permitido la productividad. “Anteriormente se hablaba mucho de producción -más mano de obra para producir lo mismo-. Cuando se elimina este término y se habla de productividad, todas las empresas se han visto abocadas a implantar las herramientas necesarias para ser más competitivas y no todas las medidas que se han tomado han consistido en ajustar los salarios y poner en marcha grandes estructuras, sino en conseguir que estas estructuras sean más racionales y competitivas. Es decir, se han ido implantando herramientas que han sacado a relucir todo aquello que no aportaba valor. Ahí es donde realmente se ha conseguido la mejora y todo ello se debe a la formación de los equipos de producción”.

El presidente de Avia aseguró que una planta fabricante de vehículos que está implantada en nuestro país tiene las mismas normas de calidad que su matriz que está en otro país. “Con lo cual, un coche fabricado en España ha pasado y cumplido las mismas normas de calidad que el que se ha producido donde se ha desarrollado el vehículo y esto se consigue gracias a la estandarización de la producción. La prueba más evidente es que en España se están fabricando vehículos que se venden en todo el mundo”.

Esto que no ocurre en los países de bajo coste –continuó explicando Orta- “donde sus fábricas deben implantar mejoras de seguridad, higiene, laborales, etc., y además deberán pasar del modelo de producción al de productividad”.

Amenazas para la competitividad del sector

Emilio Orta planteó como una amenaza para el futuro del sector la falta de inversión en formación, equipamiento, tecnología, etc. En su opinión, la no inversión a lo largo de un año supone tres de retraso frente a la competencia. “Es necesario que los beneficios que se van generando, una parte de ellos se vayan invirtiendo. Sin embargo, es importante que la Administración permita las amortizaciones aceleradas ya que su falta lastra la preparación de nuestras industrias. Hay que tener en cuenta que la única forma de ser competitivos es invirtiendo y se debe amortizar rápido para poder seguir haciéndolo”.

Del mismo modo, apostilló Orta, las compañías no deben tener miedo a invertir “siempre y cuando hayan controlado el riesgo. Es decir, el retorno de la inversión. Por ello, las amortizaciones aceleradas son vitales para seguir siendo punteros”.

En este punto, Domingo Ochoa, coincidió con Orta en la importancia de las amortizaciones aceleradas. “Nosotros siempre reinvertimos y nunca nos ha faltado apoyo financiero para llevarlo a cabo”.

Una de las amenazas que contempla José Vicente Aguilar para el futuro son los llamados dientes de sierra. El lanzamiento de una nueva solución genera gran cantidad de trabajo pero, una vez que este ha pasado, puede provocar un valle que puede ser largo. “Con lo cual, si no están sincronizados los trabajos, algo que a veces es imposible y si no tienes una diversificación aunque sea geográfica es muy difícil absorber los dientes de sierra, lo que provocaría que sobrara parte del equipo”. Para dar solución a este problema, Aguilar apuntó la necesidad de “ser proveedores globales y de estar muy cerca de los núcleos de decisión donde están los compradores y donde se mueven los proyectos para operar en una planta española o en otra de ámbito internacional. Actualmente, abarcamos lo más cercano pero no descartamos saltar a otros continentes cuando el entorno lo permita”.

Aguilar, al igual que Orta también subrayó la importancia de la productividad. “Debemos especializarnos en nichos de mercado y seleccionar aquellas cosas en las que puedes crecer. Para ello, es importante escuchar a los clientes que son los que nos proponen los grandes retos”.

El director general de Agfra reivindicó también la necesidad de contar con equipos especializados, “que tengan un desarrollo para que puedan acumular conocimiento y nos permita competir en otros países con un nivel de calidad y de conocimiento alto”.

Como amenazas para el sector auxiliar de la automoción, Aguilar manifestó la existencia de proveedores indios y chinos que participan en muchas cotizaciones globales con precios mucho más bajos. “A pesar de ello, Agfra, a día de hoy y gracias a la calidad y diferenciación de nuestros productos, somos más eficientes y más rentables que ellos. Aunque, y aquí es donde reside la amenaza, en un horizonte de cinco años, si ellos siguen preparándose bien, no nos podemos dormir”.

Aguilar también anotó la falta de personal cualificado como un problema futuro. “Estamos detectando problemas de formación de buenos técnicos. La Formación Profesional (FP) actual falla. Para nosotros es tan importante tener buenos ingenieros como mecanizadores, ajustadores, etc.”.

Contener los costes

Otra cuestión que preocupa de cara al futuro al director general de Agfra es el aumento de los costes, sobre todo aquellos que van ligados a la Administración. En cuanto a los salariales “es una política de la empresa que los profesionales dispongan de buenos salarios. No queremos ser los mejores por tener a la gente peor pagada”.

Por su parte, Carmelo Anaya apuntó como una fortaleza el hecho de que la crisis haya provocado que las empresas innoven. “Aunque debería haber surgido sin necesidad de una presión externa como la recesión y debería ser una línea de trabajo continuada en las empresas”.

Carmelo Anaya también coincidió con José Vicente Aguilar en que la falta de técnicos especializados será un problema en el futuro. “Si queremos competir con los países de bajo coste, que siempre son un riesgo, manteniendo las cuatro fortalezas que tiene ahora mismo la industria española y especialmente la Comunidad Valenciana –calidad, costes controlados, innovación y flexibilidad– necesitamos una mayor cualificación de todo el personal que trabaja en nuestras empresas”.

En su opinión, “en España no existe una buena FP que permita contar con personal especialista. A pesar de todo, Tenneco está involucrada en un proyecto con la Generalitat para mejorar la relación entre empresa y FP, con el objeto de que los alumnos de segundo grado trabajen en las empresas mientras estudian”. Con lo cual, –aclaró Carmelo Anaya– “si queremos innovar, evolucionar a sistemas de producción más complejos y tener capacidad para poder competir con países de bajo coste debemos estar preparados y, para ello, necesitamos personal más cualificado”.

Otra amenaza anotada por el gerente de Tenneco fue la “pérdida” de técnicos. “Los alemanes se han llevado muchos ingenieros jóvenes. Ahora mismo no es un problema porque no hay mercado suficiente para todo ellos, pero llegará un día en que nos harán falta, sobre todo cuando volvamos a los niveles productivos de 2007. Si además seguimos innovando y manteniendo altas cotas de flexibilidad, esto solo se consigue con personal técnico altamente cualificado”.

(Noticia publicada originalmente en Economía 3, el 17 de marzo de 2014)

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